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Semana Santa en el Paraíso

Imagen de Global admin

Soy Sandra, vine al Valle por primera vez en la semana santa del 2011. Fue una experiencia fantástica. Participé del taller Creando Paraísos, duró unos 10 días, durante ese tiempo formamos una comunidad las personas que participábamos del taller, junto con Achim y Rahma. Vivíamos en comunidad, usábamos el mandala para repartir las tareas comunes y me pareció un método tan práctico que me llevé uno a casa; en septiembre viviré en una pequeña comunidad de 5 personas y usaremos el mandala, ¡tengo muchas ganas de ver que tal nos va! Achim y Rahma estuvieron muy pendientes de nosotros durante todo el taller y me sentí muy cuidada. Casi cada día hacíamos una ronda con el bastón de la palabra y, de momento, creo que es el mayor regalo que me ha dado el valle. Desde que lo conocemos, Aleix y yo lo usamos mucho y nos es de gran ayuda para tomar decisiones con sentimiento y consciencia, hacerlo en la rueda medicinal es una experiencia muy especial.

Achim nos sorprendía cada día con alguna de sus enseñanzas, como construir una casa de barro, una letrina de compost o a qué suenan las estrellas, entre otras, o nos transmitía sus conocimientos de ritmo con ejercicios corporales y con tambores. Durante la semana los que quisimos hicimos algún trabajo creativo y, finalmente, casi todos participamos en la creación de un mosaico en la pared de la acequia.

Para mi la estancia en el valle ha sido una experiencia sanadora e inspiradora. Valoro mucho el entorno privilegiado y el amor y respeto con el que se está interviniendo en el entorno, aquí la acción del hombre embellece el paisaje, y eso se nota en el ambiente, en la paz que se respira. Por supuesto también he tenido mis momentos difíciles aquí, el valle, la naturaleza, la convivencia... mueven mucho a nivel emocional, y está bien ser conscientes de ello antes de venir. Lo bueno, es que aquí hay herramientas como el bastón y la rueda para dar espacio a las movidas emocionales y poder compartirlas y, si se quiere, trabajarlas con el grupo. Es muy enriquecedor.

Quiero animaros mucho a visitar al valle, y, si es posible, a que lo hagáis participando de algún taller, quizás es algo más caro que venir para experimentar o convivir, pero realmente creo que vale mucho la pena para poder vivir al máximo todas las opciones que ofrece este lugar.

Un saludo y ¡buenas sensaciones!

Sandra.